“¿Quién no ha sido víctima de un robo, arrebato o asalto? ¿O quién no tiene un pariente, amigo o vecino que haya sufrido un delito?... ”. Nos interroga una de las columnas del diario La Capital, uno de los medios gráficos más consumidos de nuestra ciudad.
Nosotras también nos hicimos este interrogante. Es por eso, salimos a la calle a encuestar a cincuenta ciudadanos al azar para hacer un relevamiento acerca de su visión de la situación actual de la seguridad en Rosario. Los encuestados fueron personas mayores de 18 años, de ambos sexos y de clase social media. La entrevista fue realizada en la zona céntrica de la ciudad. Se trato de no se interpelar acerca de alguna cuestión de tinte político, por lo tanto, no se les preguntó qué medios consumían sino cuales eran sus visiones de la realidad y sus vivencias personales.
Las encuestas dejaron como resultado las siguientes estadísticas:
El 98 % considera que la inseguridad es un hecho real, que existe y que se experimenta en la cotidianeidad. Más de la mitad, cree que tanto en Rosario como en el resto del país, el nivel de seguridad es bajo y que las medidas tomadas por los responsables son malas.
El 80 % de los encuestados sufrió alguna vez un hecho de inseguridad y, desesperanzado, piensa que la situación empeorará con el tiempo. Los hurtos y asaltos encabezan la lista de esos hechos de inseguridad.
Aunque ese 20% nunca haya sufrido un hecho de inseguridad, cree que esta existe y al percibir la palabra enseguida la asocia con determinados hechos delictivos como robos y homicidios. Este es el mismo significado que los medios de comunicación le dan a la palabra, ya que rotulan como inseguridad a algunos hechos delictivos específicos sin tener en cuenta la gran cantidad de ámbitos en los que puede ser utilizada la palabra. Además, los medios de comunicación le dan una gran importancia y extensión a las noticias sobre los actos arriba mencionados, lo que conduce a que la población se sienta identificada con esos casos y por lo tanto, tienda a generalizar.
También les preguntamos qué factores creen que contribuyen a esta situación. Las respuestas más elegidas fueron: la falta de educación, la pobreza y el desempleo.
Aunque parezcan pesimistas, muy contradictoriamente, el 96% piensa que la inseguridad tiene solución. Por eso, le preguntamos qué medidas tomarían para solucionar este problema. El 15% de los encuestados, optaría por cambiar a los integrantes actuales de la justicia, fortificar la educación y buscar más formas de disminuir la pobreza y el desempleo. Alrededor del 10% también haría modificaciones con respecto al sistema carcelario. Entre los cambios están: Penalizar a los menores, aumentar las penas, mejorar el sistema carcelario y aumentar la cantidad de policías y su nivel de entrenamiento. Un detalle a destacar es que sólo el 2% aprobaría la pena de muerte.
“Yo no he visto a estas personas marchando por el hambre y por la pobreza. Así, no vamos a ningún lado. Ponemos el caballo atrás del carro”, sostuvo Carmen Argibay, jueza de la Suprema Corte. Su perspectiva nos lleva a reflexionar. Si la mayoría de las personas coinciden en cuáles son los factores que contribuyen a que esta situación exista y todos creen que es un problema con solución, por qué en lugar de pedir que cesen los hechos delictivos y que los responsables sean condenados con mayor severidad, empiezan por pedir que cesen los factores principales que conducen a que tales hechos sean producidos.
Aquí también entran en juego los medios, ya que en sus noticias sobre la seguridad apuntan a describir al hecho y a las víctimas, dando características tales como qué pasó, quienes son las víctimas, cuál es su puesto de trabajo y si ya han sufrido algún otro episodio similar. En cambio, de los autores sólo se dice el nombre, la edad y se destaca si son menores y si ya han cometido otros delitos con anterioridad. Al accionar policial se le da mayor o menor importancia según el medio, por ejemplo, hay algunos medios que basan sus noticias exclusivamente en las palabras de algún comisario. El vocabulario utilizado también denota estas cuestiones, por ejemplo, al utilizar vocablos como “malhechores” y “malvivientes”.
Básicamente, lo que transmiten los medios es lo mismo que la jueza ve reflejado en la sociedad. Al hablar de seguridad, los medios de comunicación hacen un tratamiento del tema en el que apuntan a castigar a los principales responsables, tanto delincuentes como mandatarios, y a defender a las víctimas, solidarizándose con ellas y sus familias, que en general pertenecen a la misma clase social de las personas que nosotras encuestamos y, se induce, a la misma clase de la audiencia que consume los principales medios rosarinos. Esos medios llenan sus notas exigiendo soluciones a las autoridades y buscando maneras de que la audiencia se sienta identificada con el material que le brindan, pero, al no darle la misma relevancia, dejan a un costado la base real que desencadena en este problema de la ciudad.
POR: Prat Manavella, Agustina.

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