A raíz de la aparente ola de delitos en las inmediaciones del C.U.R. (Centro
Universitario de Rosario), nos contactamos con la Lic. en Comunicación Social,
María de los Ángeles Di Capua, actualmente docente de cátedras de Sociología en
la facultad de Ciencia Política y RR.II, de modo tal de desmitificar ciertas
cuestiones concernientes a la difusión por parte de los medios de esos
incidentes.
En contraposición al ministro de seguridad
de Santa Fe, Raúl Lamberto, quien sostuvo que “el tema es preocupante”, la
licenciada no notó mayor incidencia de delitos en este último tiempo, sino
solamente hechos aislados y aseguró que “particularmente creo que hay ciertos
procesos de inclusión social que se vienen dando desde unos años a esta parte
que creo que favorecen a la disminución del delito, no el aumento”. De esta
manera, su postura se acerca preferentemente a la del Dr. Zaffaroni, quien asegura que los medios de comunicación están “inflando los casos de
delitos”.
Di Capua hace foco en el lugar que tienen los medios dentro de la sociedad y también llama a hacer una autocritica acerca de la difusión de ciertos delitos: “Los medios en lugar de difundir más, tendrían que autocriticarse sobre el papel que cumplen en eso”. Entonces, afirma que a veces se toman puntualmente algunos casos aislados, se generalizan y se refieren a ellos en términos de estadísticas, como si fueran realmente comprobadas empíricamente y realmente no lo son. Profundiza este análisis citando al sociólogo Norbert Elías , asegurando que este tratamiento de los medios con respecto a la seguridad responde a uno de los procesos de estigmatización más fuertes, la generalización. Es decir, lo que hacen los medios es tomar los rasgos más anómicos de un pequeño grupo y extenderlos a todo grupo de pertenencia por completo.
Esta generalización también sustenta cuestiones de discriminación y represión. Hoy en día los medios suelen responder a asociaciones entre delincuencia y droga, o entre delincuencia y marginalidad o pobreza, y darlas por algo natural, cuando estas asociaciones son el estigma al que se refería Elías. Esta cuestión tienen muchas más aristas y no que naturalmente “el pobre va a ser delincuente”, y que además, la única forma de solucionarlo que plantean desde los medios es la represión. Pareciera como bien dijo Zaffaroni, que se busca “generar y manipular miedo mediante la creación de una realidad mediática”. Porque esas generalizaciones solo responden a una dimensión mediática y discursiva, son apreciaciones que no aportan mucho más que paranoia a la sociedad. Son doxa pura, están expresadas desde el “olfato” del escritor de turno y difícilmente este material puede ser tomado como una herramienta para hacer un análisis correcto de la sociedad.
Para analizar correctamente este tipo de cuestiones sociales lo ideal es mirar desde otro prisma. Como expresa otro autor citado por la profesora Di Capua, es una cuestión de desnaturalizar lo histórico. Ya que, como hemos expuesto, hay cosas que presentan los medios como naturales y en realidad son producto de luchas sociales y políticas, en definitiva, históricas. El compromiso que adopta ella desde su lugar de docente es dar “herramientas” a sus alumnos para que lo piensen desde otro lugar, para que vean ese proceso de naturalización que hay detrás de asociaciones que se presentan a diario, como en este caso es probreza y delincuencia. Estos axiomas se nos muestran constantemente tan naturales como el metabolismo del cuerpo humano y esto no es más que una falacia, ya que, no son más que construcciones sociales, como cualquier otra artimaña de la arquitectura moderna.
AUDIO DE LA ENTREVISTA.
POR: Pagura, Ma. Pierina.
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